Historia.


JPEG - 22.5 ko Sr Hedwige Portalet, miembro de la Comunidad de las Hermanas de Marie Immaculée de Marseille, fue enviada a Toulouse por la dicha communidad para ocuparse de jóvenes niños ciegos, muchachas o muchachos, que cuyos padres no podían asumir y que la sociedad ignoraba.

En 1866, Sr Hedwige fundó pues el Instituto de los Jóvenes Ciegos en Toulouse. Los principios fueron difíciles, especialmente debido a los vínculos que se volvieron rápidamente tensos con la comunidad de Marseille. Llegó un momento en que Madre Hedwige tubo que tomar una decisión relativa a su futuro religioso : permanecería en esta comunidad donde se sentía cada vez menos apoyada, o dejaría a esta congregación para seguir la difícil pero apasionante aventura con los Ciegos ?

El 8 de septiembre de 1868, toma la decisión de dejar la Congregación de Marseille y se pone a disposición del Arzobispo de Toulouse, Mgr Florian Desprez.

Pero incluso allí, las dificultades siguen : No se reconoce a Madre Hedwige como capaz de ocuparse del Instituto de los Jóvenes Ciegos, y se le retira para confiarle a la Comunidad de las Hermanas de Marie Auxiliatrice. Esta etapa fue sumamente dura : debió despojarse Madre Hedwige de todo esto que ella había comenzado a construir con la ayuda de Dios y Sor Marie- Françoise Lohier.

Al Instituto, después de la salida de Madre Hedwige y de sus hermanas, las cosas vuelven mal, las Hermanas Auxiliatrices tienen muchas dificultades, y finalmente, Mgr Desprez y el Consejo de Administración del Instituto deciden llamar a Madre Hedwige y confiarle la dirección del Instituto. Sigue una etapa decisiva : recomienza el Instituto, revisión serena del pasado, … y sobre todo, nostalgia de la consagración … ya que en efecto, desde su salida de la Congregación de Marseille, Madre Hedwige y Sor Marie- Françoise ya no son consideradas como religiosas y no llevan más el hábito. A pesar de todo, Madre Hedwige guarda preciosamente en su corazon esta llamada a la vida consagrada.

El 3 de octubre de 1869, funda la Congregación de las hermanas de la Inmaculada Concepción de Toulouse. Ella misma dice esta fundación, que fue sencilla y modesta, "pero todo estaba allí, decía." Se celebró la Eucaristía. Allí estaba Aquel a quien dedicábamos el pasado doloroso, el presente simple, el futuro encargado de esperanza. Jesús allí estaba. Después de la consacracion, pronunciamos en voz alta nuestros votos. Jesús los escuchó y los ratificó. "

La Iglesia, por su parte, en la persona de Monseñor Desprez, entregará a la Madre fundadora las Reglas aprobadas solo en 1877.

A partir de 1879, primera fundación : la casa de Saintes (Francia), obra apostólica al servicio de las obreras ciegas.

En 1884, la pequeña Congregación se incorporan a la Tercera Orden de la grande Orden dominicana. ¿Pero cómo eso se hace pues ?

El contacto con los frailes predicadores comenzó a partir de la fundación. Algunos frailes eran cercanos a la comunidad, como directores espirituales, confesores o conferenciantes. En el momento de la expulsión de la Orden, debido a la política anticlerical del Gobierno francés, los padres Maugenest y Rossini encontraron refugio en la pequeña congregación. Luego vino el encuentro de Madre Hedwige con el Padre Hyacinthe Marie Cormier, quien orientó, elevó y enriqueció la vida espiritual de nuestra reciente congregación. Pidió al Maestro de la Orden de los Predicadores, Fraile José Maria Larroca, acogernos como hijas en la Orden Dominicana, lo que se hizo el 8 de diciembre de 1884.

Cinco años después, en 1889, la Orden buscaba a una comunidad de hermanas Dominicas para la fundación de un léprocomio en Sudamérica, en Ecuador (en Cuenca). Madre Hedwige propuso entonces a su propia congregación, tan reciente y aún bien frágil. Cinco hermanas se fueron pues del otro lado del Atlántico.

Otras fundaciones siguieron : Fanjeaux, Mazères, Pamiers, San Sebastián, Pompignan, Madrid, Roma, …

En 1894, Dios Padre llamó a Madre Hedwige a las bodas eternas, pero sigue presente con su carisma y su espiritualidad. No pasaron ni cinco años desde la muerte de Madre Hedwige, que bajo su protección, Sr Maria- Dominga, que había ido, con 4 otras hermanas, fundar un leprocomio en Ecuador, se puso en marcha desde Cuenca para la República del Perú, para responder a un pedido de fundación. Así es que en julio de 1889, Las Dominicas de la Inmaculada Concepción entraban a Trujillo.